Solo llevaban cinco días de conocerse, pero ya él se sabía su cuerpo de memoria. Se habían conocido en el supermercado. Sus piernas, la entrepierna, su cintura, el ombligo perfecto, sus caderas, aquellos pechos firmes que aun la gravedad no dominaba. Aunque por alguna extraña razón ella siempre mantenía su pelo fuera de alcance. Como si el que él lo acariciara fuese causa de vergüenza para ella.
Él estaba convencido que la atracción que ella sentía era tan fuerte como la de él hacia ella. Estaban juntos dos veces al día, durante los cinco días que llevaban conociéndose. Siempre en la mañana y en la noche. Pero no por más de quince minutos. Ella era siempre la que decidía cuánto duraría, y aunque él soñaba con que durara toda la noche… su alegría solo duraba lo que ella decidía.
El no sabía su nombre. Ni ella el de él. Pero no era necesario, era feliz. Cada vez que estaban juntos sentía que, literalmente, su ser y su alma se empequeñecían, se degastaban. Mientras que ella parecía disfrutarlo, más no de la misma forma que él. Al menos se sentía seguro que no había ninguno otro en su vida. Siempre llegaba a la misma hora y cuando estaban juntos no percibía ningún olor particular que no fuera el de ella, y curiosamente el de él aun en su cuerpo Después de tantas horas! Comenzó a pensar que debían ser el uno para el otro. No había otra explicación para que sus cuerpos tuvieran una química tan perfecta que sus aromas se mantuvieran juntas todo el día.
Pero el quinto día en la noche todo cambió. Aunque volvieron a estar juntos la notó diferente. Él seguía sintiendo lo mismo, pero ella tenía una sonrisa peculiar y sus pensamientos estaban en otro lugar. Esa noche se sintió utilizado por primera vez. No tomó el tiempo pero estuvo seguro que no habían sido los quince minutos habituales. Y para colmo, la vio mirar su celular varias veces antes de entrar a la ducha. Sin duda esa era la mirada de mujer enamorada… pero no de él.
El sexto día en la mañana fue el mismo viacrucis. Él en su entrega total mientras que ella estaba muy distante.
−Maldita sea! Si conoció a alguien que por lo menos me lo diga y no me haga sufrir.− Pensó
Esa mañana ella se marchó nuevamente sin dirigirle una sola palabra. El día pareció ser eterno. Ella no llegó a la hora de siempre, que usualmente era antes de caer la noche. Luego de haber oscurecido escuchó la puerta del apartamento abrirse y su ser se sintió atravesado por una lanza.
−Entra, yo no muerdo…− La escuchó decir.
Yo no muerdo, que cruel es, ella sabe que yo estoy aquí en el baño como siempre. Los escuchó sentarse en la sala y ahí vino el segundo flechazo.
−Pues claro que soy soltera. Si estuviera saliendo con alguien ni me hubieras besado ni estarías en mi apartamento bebiendo vino.− Dijo en tono juguetón.
−Maldito! Si entra lo mato.− Pero no entró al baño. Se quedaron en la sala.
Y lo peor fue que duró más de los quince minutos a los que ella lo tenía acostumbrado a él. Pasaron varia horas que parecieron interminables cuando de pronto escuchó que el impostor le decía −Gabriela, me voy a dar un baño.− Ah!, GABRIELA. Al menos sabía su nombre. Aunque fuera de la boca del maldito que se la había arrebatado.
Cuando escuchó girar la perilla del baño, donde él se encontraba, se juró a si mismo que sería todo ecuanimidad. Al prenderse la luz sintió una mano de hombre joven que lo levantaba de la jabonera, y lo miraba con una combinación de desilusión y resignación. En ese momento, sin soltarlo, el maldito levantó la cabeza y desde la ducha le gritó a Gabriela:
−Yo no uso Dove. Tendrás un jabón de hombre?− Dijo el intruso sin soltarlo y mirándolo con resignación.
Historia de Amor u «Oda al Jabón»
Lo ley tres veces, no para entenderlo, sino para tratar de justificarme como es posible que tenga un pana, que todavía, a esta edad tenga un fetiche tan grande por el jabón «Dove». Bueno…no juzgo, simplemente acepto. Por lo menos, se que siempre seras un hombre pulcro y con olorsito a mujer!
JAJAJA! very good, casi, casi, para competir!!!!!
Estas historias son precisamente para panas como tú que las leen tres veces por puro placer… BTW, eres uno de los que lo entendió, varias personas no lo han entendido y lo he tenido que explicar. El escritor en mi se ha sentido ofendido en esas ocasiones, pero tú no me defraudastes. Jajajajajaj