Este pasado viernes 4 de septiembre se realizó una especie de venta de Viernes Negro relacionada a juguetes y artículos de la nueva película de Star Wars: The Force Awakens. La venta se realizó en la mayoría de las tiendas en cadena de Estados Unidos como Walmart, Target, Barnes & Noble, entre otras. A eso de la 1:00 pm Magda y yo decidimos pasar un momento por Walmart a novelerear (bueno, realmente yo le dije que iba para Walmart ya que ella no es muy fanática de Star Wars como lo soy yo). Al llegar a la tienda la mayoría de las góndolas estaban casi vacias.
Mientras caminaba por uno de los pasillos principales vi una mesa con varios “posters” y paquetes de tarjetas de intercambio. Los mismos eran muestras gratuitas así que me acerqué para llevarle un “poster” a Isabella y uno a Marko, mis dos niños de 7 y 4 años.
Cuando estaba parado observando los “posters” y las tarjetas fue que ocurrió lo que me motiva a compartir esta historia con ustedes…
Su edad debe estar entre 55 a 60 años, sus ojos eran verde claro y me miraban fijamente con intensidad. Mientras lo hacía nos preguntó si me gustaban esas películas y si teníamos hijos. El corazón me comenzó a palpitar un poco más rápido y mi mente aceleró a mil revoluciones por minuto. Al hacernos la pregunta, miré el “poster” y aunque el mismo es dirigido a niños (es sobre la serie Droid Tales de DisneyXD/Lego) se puede ver en este el Death Star y otras naves Imperiales; así que lo que pensé fue que la señora procedería a advertirnos de la peligrosidad que esas películas podrían representar para nuestros hijos debido al mensaje sobre el Lado Obscuro y la violencia. De cómo no las deberíamos ver ni permitir que nuestros hijos las vieran.
Titubee un segundo antes de contestarle, mientras ella me miraba a los ojos. Además de que no la conocía, y de la pregunta que me había hecho, su mirada intensa me cogió desprevenido. Honestamente pensé que tendría que entrar en una discusión muy amable pero breve para zafarme de aquella situación tan incómoda sin ofenderla. Finalmente le contesté que sí, medio asustado…
Tan pronto le contesté, una sonrisa se dibujó en su cara y me comenzó a contar muy animadamente cómo ella, cuando era joven, vio las películas y lo mucho que le gustaban. Nos contó de lo guapo que eran Luke y Han Solo. Nos habló de la emoción que siente luego de tantos años al ver que las nuevas películas los van a incluir a ambos como protagonistas. De hecho, ella estaba en Walmart comprándole algunas cosas a sus nietos. Mientras me hablaba, puedo jurar que se le aguaban los ojos. Nos habló también de lo emocionada que estaba por sus nietos porque podrían ver las películas que ella tanto disfrutó. De lo deseosa que estaba de poder ir al cine con ellos.
También me contó de los discos en vinil que había tenido. Yo le comenté que cuando era niño también había tenido un vinil de 45 rpm que narraba Star Wars: A New Hope. En español!
Mientras me hablaba, yo estaba entre pasmao y con ganas de coger un lightsaber de una góndola y empezar a espadear con ella. Yo creo que si lo hacía, ella se tiraba el “Jedi Act” y espadeaba un rato conmigo en aquel pasillo. Eso habría sido épico.
Yo le dije que era un “hard core fan” y que el día del estreno de la película ya yo tenía mi agenda. Primero iría a verla solo a la tanda de matiné el 18 de diciembre. Y la vería inmediatamente después con Isabella. Ella sonrió y dijo que estaba ansiosa porque estrenaran para ir a verla con sus nietos.
Creo que la conversación duró unos cinco minutos ya que me tuve que despedir porque teníamos que ir a buscar a Isabella a la escuela. Pero antes de irnos nos comentó que ella había ido a Barnes & Noble y que allí tenían discos de vinil de Star Wars. Nos dijo que de hecho, cuando saliera de Walmart volvería a Barnes & Noble.
Me despedí de ella y cuando mi esposa y yo salimos de Walmart decidimos pasar un momento a Barnes & Noble para ver los discos de vinil.
Mientras guiába hacia Barnes & Noble se me ocurrió una idea espectacular. Le dije a Mismo – “Oye Mismo, estaría brutal invitar a la señora para que te acompañe a ver la película. Quizás si le proponías que cada uno fuera con un lightsaber ella quizás hubiese dicho que sí. La pasarían de show. Una anécdota difícil de mejorar”. 🙂 Lamentablemente, cuando se me ocurrió esa idea no se la comenté a mi esposa de inmediato.
Llegamos a Barnes & Noble, buscamos los discos de vinil, pero no encontramos ninguno de Star Wars. Cuando nos íbamos le pedí a mi esposa que me esperar en el carro mientras yo iba un momento al baño. En ese instante mi esposa miró hacia el área de los artículos de Star Wars y me dice – “Mira a la señora de Walmart”. Yo me fui al baño y mi esposa se dirigió a la caja registradora a pagar.
Allí en la caja registradora mi esposa se la encontró nuevamente y entablaron conversación. Ella le enseñó a mi esposa el lightsaber en miniatura (un M&M dispenser) y el libro de Star Wars que le había comprado a sus nietos. Le explicó que les iba a comprar unos lightsaber pero desistió de la idea por miedo a que los niños se fueran a entrar a cantazos con las espadas.
Cuando salí del baño y mi esposa me contó del encuentro y de que habían vuelto a hablar me reí y arrepentí mil veces de no haberle contado mi idea de invitar a la señora al cine. Le dije – “Chica, a mi se me ocurrió esta idea… bla bla bla…, y si te lo hubiese dicho quizás tú se lo habrías comentado. Eso hubiese estado bueno”.
Bueno, pues dejé pasar esa oportunidad de oro. Decidí escribir este artículo narrando el encuentro tan peculiar y agradable con aquella señora ya que no es común encontrarse con alguien de aquella generación que las vio estrenar en el cine y que sea tan fanático como yo. Me pareció fascinante que dos personas de generaciones muy diferentes sean tan fanáticos de una misma película. Creo que eso es testamento de dos cosas: lo buenas que son las películas y de las posibilidades que brinda el arte de sobrepasar generaciones.
Repasando el encuentro, creo que si al despedirme en Walmart le hubiese dicho “May the force be with you…”, su contestación quizás hubiese sido “Always…”.



