El escenario es una típica manifestación frente al Capitolio.
¡Fundamentalista! – Ciudadano defensor de igualdad.
¡La madre tuya! – Ciudadano “fundamentalista”.
¡La tuya cabrón! – Ciudadano defensor de igualdad luego de un largo silencio mientras analizaba lo que le acababan de decir y realizar que su madre es una gran mujer, católica y que cree en el matrimonio tradicional. Pero no fundamentalista porque… pues porque es su madre y su madre no es así.
Hay que tener mucho cuidados con los blancos y los negros cuando de derechos, moral y religión se trata. Porque la mayoría de las veces todo es blanco o negro mientras no nos toca personalmente. Y sin darnos cuenta podemos ser crueles e injustos inclusive con personas que se quieren y aprecian.
El debate del matrimonio entre personas del mismo sexo se discute actualmente en nuestra sociedad. Este artículo no pretende establecer argumentos a favor ni en contra. Lo que intento es hacerle ver que aun con las mejores intenciones se puede ser injusto.
Creo que luego de los 18 años cualquier ser humano tiene el derecho de amar y casarse con cualquier persona. Pero cada vez que escucho a alguien llamar fundamentalistas a todas las personas que creen en el matrimonio “tradicional” me pregunto si sabrán lo que están diciendo y lo lastimoso que pueden estar siendo para su propia madre, padre, abuelos, tíos o hermanos. Cuando usted le grita fundamentalista a alguien también se lo está gritando a todos lo que no piensan como usted.
¿Imagina cómo se puede sentir esa madre, padre o abuelo cuando se le llama fundamentalista de manera peyorativa? Si usted anda por los 40 años, es probable que sus padres ronden los 60 como mínimo. Esas dos personas probablemente son de convicciones religiosas muy diferentes a las de usted y a las mías. Convicciones muy arraigadas en un catolicismo o protestantismo tradicional.
Estoy seguro que la mayoría de esos fundamentalistas han de ser personas decentes, compasivas y de gran corazón ya que si usted está defendiendo los derechos de la comunidad LGBTT pues entonces ellos hicieron bien su trabajo criando a un ser humano decentes, compasivas y de gran corazón.
A veces el calor del debate lleva a los defensores de la tolerancia a ser intolerantes y crueles. Tengamos mucho cuidado al momento de etiquetar a los demás. Porque el hecho de que piensen diferente no implica necesariamente que le deseen el mal a usted. Como dice el refrán (o la cita): la victoria no da derecho a ser canalla.
Yo sigo a mucha gente en twitter y me mantengo al tanto de las noticias y los chismes de la patria. En ese mundo cibernético de twitter se da el fenómeno del bloqueo de cuentas. Eso ocurre cuando alguien pone un comentario en respuesta a algún otro comentario, y esa persona que twiteó el primer comentario procede a bloquear al que le contestó. Ya sea debido a que es un comentario vulgar, de índole sexual o que simplemente no le agradó.
¡Hace algunas semanas fui bloqueado por primera y única vez en twitter! Para mi fue algo que me hizo sentir casi como alguien de la farándula. Eso de que le bloqueen a usted está bien “in” entre twiteros famosos. Jamás pensé que un jíbaro de Morovis, que vive en Mississippi, fuera objeto de un bloqueo.
¿Por qué traigo esto? Porque mi bloqueo se debió al asunto de la equidad de género. Resulta que un activista pro derechos de la comunidad LBGTT publicó el tuit y la foto que se muestran abajo.
Cuando lo leí me pareció irresponsable ya que lleva un discurso bastante fuerte. Este tuit fue el que me dio la idea de este artículo ya que dicho activista es una persona con buenas intenciones aunque su discurso en este tema muchas veces es bastante incendiario e intolerante. El comparar a nuestras madres, o abuelos con los nazis no es responsable. Puedo entender su frustración ya que él vive en carne propia el discrimen pero es importante que quienes llevan el mensaje de tolerancia sean cuidadosos en sus comentarios. Muchos de ellos no lo son y se han convertido en entes que en lugar de aglutinar personas y opiniones a favor de un issue, ocasionan que los demás no se identifiquen, precisamente por lo fuerte de la tónica de sus comentarios
¿Qué por qué me bloqueó? Pues no pude resistir la indignación y le contesté lo siguiente: creo en la igualdad de todos pero tus comentarios son tan o más irresponsables que los de los que llamas fundamentalistas. Esa disidencia me ganó mi bloqueo. Algo que honestamente me sorprendió grandemente ya que no considero mi comentario irrespetuoso. Pero la intolerancia se puede manifestar de muchas maneras…
¿Que cómo me di cuenta que me había bloqueado? Fue por accidente. Otra persona twiteó algún comentario donde lo mencionaba a él y cuando fui a hacer un comentario con “reply” me dio el mensaje de que había sido bloqueado. ¡Me sentí twitero importante!
En conclusión, cuando usted haga un comentario sobre los “fundamentalistas”, recuerde que en su entorno hay muchos que se sienten divididos sobre este tema y no necesariamente le odien a usted. Simplemente piensan diferente y muy probablemente estén luchando con su demonios. Tome usted el caso de Mary Cheney, hija de Dick Cheney, quien es lesbiana. Trate de imaginar los conflictos internos que se generan cuando alguno de los amigos de Mary hace comentarios en contra de los fundamentalistas.
Los que quieren forjar opinión y política pública siempre deben recordar una de mis citas favoritas. Aquel gran consejo que le dio el tío Ben a Peter Parker (Spider-Man): With great power comes great responsibility.

