LA JUDICATURA BAJO FUEGO

Recientemente se ha estado discutiendo en la prensa el arresto de un juez y el posible arresto de varios más y de algunos abogados en diferentes regiones judiciales por parte del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés). En este asunto las reacciones son básicamente tres:

  1. los que odian al americano y se rasgan las vestiduras ante semejante afrenta a nuestra Virginal, Sagrada, Pura, Católica, Romana y Apostólica rama judicial. Los de este grupo como la mayoría de las veces en nuestro país, ven todo el asunto a través del cristal de la política y el miedo.
  1. los que se alegran que ahí estén los Onmipresentes/Omnipotentes e Infalibles federales para salvarnos, cuando así es necesario, de nuestra incapacidad total de administrar un sistema de justicia justo. Los de este grupo, como los del grupo anterior, también ven todo el asunto a través del cristal de la política y el miedo.
  1. los que sienten una mezcla de preocupación y vergüenza ajena ante esta situación. Y los que piensan que ni los jueces son deidades caídas del Olimpo ni que el FBI es el ente perfecto que algunos creen.

¿Donde estoy yo en relación a los tres grupos mencionados anteriormente? Pues me encuentro en el tercero. No me molesta la presencia del FBI ya que esa estructura de gobierno tiene un rol que cumplir y se activa cuando así sea necesario (la mayoría de las veces). Tampoco creo que sean infalibles y nunca cometan errores. Soy de los que piensa que los comentarios de la Fiscal de Distrito en PR, Rosa Emilia Rodríguez, fueron un tanto irrespetuosos y fuera de lugar cuando dijo aquella frase de “imagínense si no nos tuvieran”. ¿Correcto? Quizás. ¿Poco profesional e irrespetuoso? Definitivo. Pero lamentablemente, en PR se ha convertido en la percepción general que cuando el FBI entra a investigar es porque el gobierno local tenía conocimiento y no tomó acción.

Si se está en uno de los primeros dos grupos pero también se está claro que el sistema tiene un problema serio que hay que atender la cosa no está tan mal. El problema es si se piensa que nuestro sistema está corriendo como debería. Pero la situación es más peligrosa si se está en cualquiera de estos dos grupo, se ocupa una posición de poder con la responsabilidad de gerenciar la rama judicial, y se piensa que todo está bien.

Cuando escucho a comentaristas, abogados y ex jueces hablar sobre este problema y quejarse de la intromisión indebida del FBI en los asuntos de la rama judicial de PR y del daño que eso le hace a la percepción del publico hacia esta rama de gobierno no me resta otra cosa que aguantar la respiración para no hiperventilar. Estas personas al parecer viven dentro de una burbuja y piensan que somos los únicos en Estados Unidos (y en el mundo) con la posibilidad de irregularidades en la rama judicial. ¿Realmente pensarán que en ningún otro estado el FBI ha hecho investigaciones de esta índole? ¿Que el resto de los 50 estados son tan superiores a nosotros, tan verticales y tan éticos que nunca ha habido una investigación parecida? No creo.

Para corroborar que mi percepción no era la equivocada procedí a realizar un ejercicio sencillo de investigación. Abrí Safari, me fui a Google y escribí “FBI investigates judges”. ¡Bingo! Uno de los primeros enlaces que aparece me llevó a Wikipedia a un artículo sobre el caso conocido como “Operation Greylord” (para accesar el artículo presione aquí). Este fue un caso de corrupción judicial en el Condado de Cook en Illinois durante la década de los 80. Se acusó a 17 jueces, 48 abogados, 10 sherifs, 8 policias y un legislador estatal, entre otros. ¿Cómo se enteró el FBI del traqueteo? Un fiscal se quejó de las irregularidades en la sala del juez.

El gran error de estas personas que demonizan la intervención del FBI es no entender que la percepción negativa de la rama judicial estaba formada desde mucho antes que ellos interviniesen. Por otro lado, sí tienen razón en su preocupación por la percepción que pueda tener el público. Cuando se habla de instituciones como la judicatura o la iglesia, la realidad pasa a un segundo plano. Solo importa la percepción que tengan los ciudadanos de dicha institución. Tan importante es esa percepción que la mayoría (si no todos) los cánones de ética y de conducta requieren evitar “la mera apariencia” de cualquier conflicto de interés o conducta impropia. El solo aparentar dicha conducta es en ocasiones motivo suficiente para que la Oficina de Ética Gubernamental u otra agencia comience una investigación. Pues el caso de la judicatura no es diferente. Por el contrario, es el caso más representativo de la importancia de esta filosofía.

Hay dos sucesos que me llevan a escribir este artículo. El segundo ocurrió esta semana cuando se sentenció a Alfredo Herger a seis años de cárcel por apuntar con un arma de fuego a otra persona. Ese acto es uno criminal y en mi opinión el veredicto fue el correcto presumiendo que la prueba presentada durante el juicio corroboro los hechos ya que no participe del proceso.

Ese segundo suceso me hizo recordar a su vez las vergonzosas declaraciones emitidas el 26 de agosto por la Directora de la Oficina de Administración Tribunales (OAT). En aquella ocasión casi infarto cuando leí sus declaraciones en El Vocero referentes al hecho de que se había realizado una investigación relámpago del alguacil de la región de Fajardo que había apuntado con un arma de fuego a varios turistas. El infarto no fue porque se hubiese hecho una investigación relámpago, sino porque se habían sometido cargos ADMINISTRATIVOS como consecuencia de dicha investigación.

-Con el resultado de esta investigación, concluida en un término de apenas cinco semanas, la OAT reafirma su política de cero tolerancia a cualquier conducta que lacere la confianza de la ciudadanía en su sistema de justicia.- Dijo en aquella ocasión la Directora de la OAT. ¡Cero tolerancia dice! Cuando leí esa noticia entendí totalmente lo que le ocurre al sistema de justicia de PR. No hay sentido de urgencia ni de gravedad con el asunto por parte de los que administran el sistema.

¿Cómo es posible que esta profesional se atreva a decir en estos momentos tan turbulentos que vive la rama judicial que se le sometieron solamente cargos administrativos a un individuo que apuntó con un arma de fuego a turistas? !Y que para colmo lo celebre como un gran logro! Más aun cuando la judicatura está pasando por un proceso de falta de credibilidad tan serio. A Herger lo sentencian a 6 años de prisión y al alguacil ni siquiera se hace el aguaje de procesarlo.

Y no me vengan con el argumento de que se dio el debido proceso de ley y eso fue lo más que se pudo hacer. O que la radicación de cargos criminales al alguacil le corresponde al Departamento de Justicia. O que ese resultado esta basado en un proceso justo.

Repito, hay que entender que en el caso de la judicatura la percepción pasa a ser la realidad. Si la población general percibe que se es laxo con la comisión de delitos por miembros de esa rama, no importa si esa es la realidad o no. La ciudadanía se convencerá que toda la rama está corrompida aunque no sea así. Y la culpa de eso es de quienes la administran.

¿Cómo es posible que teniendo alegadamente varios jueces y abogados bajo investigación en toda la isla se atreva a celebrar que le sometió cargos administrativos a ese alguacil? ¡Dios mio! Mientras escribo estas líneas me sorprendo cada vez más de la barbaridad que sus declaraciones representan. Si yo fuese el supervisor directo de la Directora del la OAT, tan pronto leyera esas declaraciones levantaba el teléfono, la llamaba y le decía algo así como:

-Chica, tú estas loca? ¿Como rayos se te ocurre celebrar que lo más que pudiste hacer fue darle pam pam administrativo al alguacil? Recoge los bártulos y arranca hoy mismo…-

Probablemente esta llamada hubiese estado salpicada de varias “malas palabras” conocidas y utilizadas por todos nosotros. Sí, porque aunque algunos quieran hacernos creer que los jueces no van al baño, no expulsan gases de su cuerpo ni hablan malo es importante recordar que son tan humanos, imperfectos y jíbaros como usted y como yo. Si no fuera así, no estuvieran bajo fuego en estos momentos.

El propio Secretario de Justicia ha indicado que le había hecho saber a la OAT y al Tribunal Supremo de los rumores y bochinches sobre varios traqueteos en los tribunales. Y se puede inferir que nuca ocurrió mucho más que el aguaje de una investigación. ¿Por que? Bueno, lamentablemente el nombramiento de jueces en PR esta basado en el proceso político-partidista. Los jueces son nombrados por el Gobernador y la Legislatura; y es obvio que si usted logra que lo confirmen debe tener unos lazos bastante fuertes con uno o con ambos partidos de mayoría y eso le hace casi intocable. Y no seamos ingenuos en creerle a los que vienen con el cuento de “no sabemos si el Tribunal Supremo o el Departamento de Justicia (DJ) está investigando.” Si se estuviese haciendo alguna investigación seria todos sabemos que la prensa ya se hubiese enterado y nosotros también. No es que supiéramos la información correcta y exacta de dicha investigación, pero al menos el rio estaría sonando. Sin embargo, todos sabemos que lo único que se ha hecho es crear otro “task force” para “mejorar y agilizar” el proceso de evaluación de querellas contra jueces.

Insisto, no importa si solo hay tres jueces en cada región judicial que son manzanas podridas. Tres jueces manchan la rama completa y eso es lo que no acaban de entender en la OAT. En el pasado, la Directora de la OAT ha indicado que se ha reunido con los jueces y han dialogado sobre el problema de percepción que hay y les ha recomendado que sean cuidadosos con su comportamiento. Esta es otra declaración que debe causar espanto y pavor. Reafirma con esta actitud que no reconoce que el problema existe; para ella simplemente es pura percepción. Continúo infartando.

Nuestro sistema judicial se encuentra en crisis y no es culpa del FBI. Es culpa del propio sistema. Han sido irresponsables en sus ejecutorias y en la gerencia del propio sistema. Si se quiere resolver el problema se debe atender el problema, no criticar las consecuencias del mismo. Y hay que entender que la percepción de la ciudadanía en un asunto tan serio como este es lo más importante. Hay que convencer al ciudadano que se está haciendo lo correcto para corregir el problema. No lo incorrecto echando culpas.

¿Qué me daría a mi indicios que se está atendiendo el problema con seriedad? Una investigación inmediata por parte del TS y la OAT de los jueces que se han estado mencionando. Esa investigación tiene que ser a la par con la que está realizando el FBI y no esperar a que la de ellos finalice. Mostremos deseos de investigar con seriedad y eso bastará para que volvamos a confiar en los que están a cargo de administrar el sistema.

No vengamos con el lloriqueo y el ñe ñe ñe cuando nos metan un síndico para enderezarnos la judicatura. Si en el Departamento de Educación y en la Policía a sido vergonzoso, en la Judicatura sería una tragedia.

Esta entrada fue publicada en Opinión. Guarda el enlace permanente.

1 Response to LA JUDICATURA BAJO FUEGO

Deja un comentario