Educación en PR: An UnFinnish Business (Parte II)

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En este segundo artículo repasaré algunas de las características específicas del modelo finlandés que me parecen innovadoras, eficientes o simplemente lógicas.

En el sistema finlandés se le da la libertad a cada escuela de preparar su propio currículo, y aproximadamente 25 de los 75 cursos de nivel secundario son de libre selección. La libertad ofrecida al estudiante en término de la gran cantidad de cursos electivos es una manera de enseñarlo a tomar decisiones y a ser responsable por los resultados de las mismas. El estudiante también siente que lo comienzan a tratar como adulto ya que se le permite planificar su futuro. No es difícil imaginar que de esta manera debe ser menos estresante el proceso educativo ya que se está participando en un proceso en el que uno como estudiante es un ente activo y no pasivo.

Otro aspecto interesante es que durante los últimos 3 años de escuela básica (elemental) los estudiantes tienen que dedicar 2 horas semanales a sesiones de consejería educativa. Esto reduce la probabilidad de que los estudiantes tomen una mala decisión al momento de decidir si van a escuela superior regular o a cursos vocacionales.

No sé cuál haya sido la experiencia de ustedes pero en mi caso el orientador de la escuela típicamente entraba en la vida del estudiante en undécimo o duodécimo grado antes de tomar el College Board Exam. El decidir qué se iba a estudiar era una decisión en muchas ocasiones apresurada.

El recibir esta consejería en escuela elemental tiene la gran ventaja de que te va a guiar a lo largo de la escuela secundaria y te va a ayudar a seleccionar esos 25 cursos electivos de manera efectiva. Cuando llega el momento de seleccionar una carrera universitaria se está mucho más claro de lo que se quiere.

Por otro lado, la educación en escuelas vocacionales (vocational upper-secondary) fue modificada grandemente para adaptarse a las condiciones políticas y económicas. La estructura, currículo y metodología se renovaron para adaptarse a una economía del conocimiento (frase muy de moda en nuestros tiempos).

El presupuesto de las escuelas vocacionales es uno basado en resultados (results-based) desde principio de loa años 2000’s. Esto se hace calculando un “índice de financiamiento basado en resultados” lo que incentiva a los principales y maestros a realizar un trabajo de excelencia e identificar rápidamente a posibles desertores ya que mientras más estudiantes tiene la escuela, y estos  se gradúan, mayor es el presupuesto. Como resultado de esta práctica de financiamiento, las escuelas vocacionales separan un 6% para desarrollo del personal. Las escuelas tienden a utilizar este presupuesto para brindar adiestramiento continuo a los maestros enfocado en conocimiento y destrezas pedagógicas.  Este tipo de financiamiento se extenderá a las escuelas secundarias regulares en 2015.

Imaginen una escuela que comienza a aumentar su tasa de deserción escolar. Eventualmente su presupuesto comenzará a disminuir ya que el “índice de financiamiento basado en resultados” será menor. Esto a su vez provocará que algunos maestros pierdan su empleo. Digamos entonces que se detecta que hay un maestro de música que está siendo extremadamente exitoso en sus clases y ha logrado retener el 100% de los estudiantes que toman su curso (mientras que el curso de teatro, por las razones que sea, no es uno muy popular y su matrícula no es muy grande); con la libertad de manejar el presupuesto y currículo a nivel de la escuela sería fácil para el director contratar 1 ó 2 maestros de música adicionales que trabajen en coordinación con ese maestro exitoso y dirigir a esos estudiantes que se han identificado como posibles desertores a cursos de música que los mantenga dentro del sistema.

Referente al proceso de evaluación, los maestros evalúan los logros del estudiante al final de cada uno de los 6 periodos anuales. Los semestres han sido sustituidos por estos periodos de 6 ó 7 semanas cada uno. Luego te finalizar la educación secundaria se ofrece el Examen Nacional de Matriculación (ENM). Este examen es compulsorio y tiene fama en Finlandia de ser uno de un alto grado de dificultad.

Una crítica frecuente de los maestros y principales de escuela es que el ENM los obliga a “enseñar para un examen” y por lo tanto disminuye la flexibilidad del proceso de enseñanza. Esa filosofía de “enseñar para un examen” es lo que precisamente ha tratado de eliminar el sistema finlandés por las pasadas décadas. Al menos en este aspecto los finlandeses no parecen haber encontrado una alternativa que complazca a los maestros y principales. Quizás un nivel mínimo de exámenes es inevitable para asegurar que se cumple con las expectativas. Eso es algo importante de evaluar al momento de realizar cambios en nuestro sistema si es que decidimos usar como modelo, aunque sea parcialmente, el sistema finlandés.

Para cerrar este artículo quiero compartir dos datos curiosos de la vida diaria de los estudiantes en Finlandia:

1. los estudiantes, al entrar a la escuela, se quitan sus zapatos y toman las clases

en medias (esto se muestra en el programa investigativo Inside Man)

Honestamente no sé si hay una razón científica detrás de esto pero me parece curioso este detalle. Me hace sentido que el tomar una clase en medias (presumiendo que ningún estudiante emita un olor desagradable) debe ser mucho más cómodo que hacerlo con zapatos. Esto brinda un sentido de que se está en un ambiente más relajado.

Esto es efectivo, claro está, si el resto del ambiente escolar es igual de atractivo. Entrar a un salón a tomar un curso aburrido y poco adaptado a los tiempos modernos opaca el efecto positivo que podría tener el quitarse cualquier pieza de ropa. El quitarse las medias pasa a ser un pequeño detalle más que al sumarse con el ambiente adecuado hace una gran diferencia en la experiencia del estudiante.

2. luego de cada periodo de clase los estudiantes salen del salón a conversar unos 10

minutos antes de pasar a la próxima clase

El permitir que el estudiante tenga un break de 10 minutos entre cada clase le permite a este relajarse y distraer su mente. Es una especie de coffe brak escolar. No hay que hacer mucho análisis para entender que el brindar a un adolescente 10 minutos para despejar su mente entre una clase de álgebra y una de química es una buena idea. Especialmente en dicha edad en la que hay tantos temas importantes que discutir con los panas. Además de que evita la conversación entre estudiantes durante la clase ya que la misma se puede llevar a cabo durante el break.

Los 10 minutos ayudan también al maestro ya que puede quizás dialogar brevemente con algún estudiante si identifica un cambio en su comportamiento. O simplemente compartir con ellos, algo que en el sistema finlandés es de gran importancia: la interacción con el maestro y el respeto que se tiene hacia estos. La iniciativa me parece realmente genial y un win-win para todas las partes.

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